Inicio La CNC Multimedia Proyectos Himno Agrarista Marco Jurídico Directorio Ligas de interés Contacto
 CNC Sonora
TETABIATE

GALERÍA DE IMÁGENES

GACETA INFORMATIVA



 

 Quienes somos?

Comunicación Social

  Más información sobre la CNC Sonora  
   Quienes somos?
  Himno Agrarista
 





Quienes somos?
 

            La Confederación Nacional Campesina es una agrupación política Autónoma dotada con personalidad jurídica y patrimonio propio, constituida el 28 de agosto de 1938, y como Asociación Civil en los términos de la Ley de la materia el 28 de julio de 1965, que tiene como objetivo elevar el nivel de vida de los campesinos y miembros de las Organizaciones Sociales de nacionalidad mexicana, para coadyuvar al desarrollo de la vida democrática y de la cultura política del país con base en los valores históricos actuales del Revolución Mexicana y en los principios, establecidos en Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

            La Confederación Nacional Campesina se adhiere al Partido Revolucionario Institucional, para preservar la soberanía nacional, afirmar nuestra identidad como país libre, defender la propiedad de la nación y la conducción del Estado en materia energética, conservar en manos de los mexicanos la explotación, exploración y comercialización del petróleo, entro otras.      

 

La Confederación Nacional Campesina es una organización clasista de alcance nacional, formada por los hombres y las mujeres del campo mexicano que se identifican con los ideales, la doctrina y los objetivos de la Revolución de 1910. Nuestra vocación unitaria e internacionalista se expresa en nuestro lema “Campesinos de América, Uníos”.

 

            Expresamos los interés fundamentales de nuestra clase; defendemos en todos los frentes nuestras conquistas sociales, económicas y políticas; representamos a los campesinos revolucionarios ante los demás sectores sociales e instancias de la vida política y administrativa de la nación, y encabezamos las luchas campesinas por acceder sectores elevados de bienestar, seguridad, producción y productividad, modernidad tecnológica e integración nacional e internacional, sobre bases no negociables de justicia, equidad, autonomía clasista y soberanía nacional.

 

            No identificamos ideológica y políticamente con el Partido Revolucionario Institucional en su condición de heredero legítimo de la Revolución. Estamos unidos con el PRI mediante un pacto político que nos hace firmemente solidarios den la defensa y consolidación de las conquistas sociales de los campesinos y de la sociedad mexicana, en la búsqueda permanente de nuevos niveles de justicia social, de libertad, de bienestar y de democracia para todos los mexicanos, así como en la salvaguarda de los sagrados intereses de la nación, en todos los acontecimientos de la vida nacional e internacional.

 

            Sin embargo, como Agrupación Política Nacional somos plenamente autónomos en todo lo que tiene que ver con los intereses específicos del campesinado, tanto en la vida económica de nuestros compañeros como en su representación en las diversas instancias del sistema político-administrativo de la nación, especialmente en los órganos de elección popular; procuramos privilegiar la militancia, la capacidad y lealtad de nuestros cuadros militantes.

 

Nuestro proyecto de sociedad, de economía, de estado y de nación está expresado en el espíritu y en la letra original de la Constitución de 1917.

 

            Sostenemos por tanto una economía campesina estructurada en términos de la propiedad social y de la pequeña y mediana propiedad.

 

            Nuestro modelos empresarial social es asociativo y tiene como referentes básicos los ejidos y comunidades creados por la Revolución. Con este modelo aspiramos a la prosperidad, a la modernidad y a un desarrollo rural integral y sustentable donde los principios torales sean para todos la dignidad de los hombres y mujeres del campo, el carácter sagrado de la tierra y los recursos naturales, y una actitud responsable, respetuosa y protectora del hombre hacia su entorno ecológico.

 

            El lema de la Confederación Nacional Campesina es “Tierra y Libertad” y su emblema se compone de un círculo blanco dentro del cual figura una hoz entrelazada con un rifle y un haz de espigas de trigo, limitado este círculo por una corona de color rojo con la inscripción “Campesinos de América Uníos”.

 

 

Misión

 

 

            Con nuestro partido compartimos los mismos valore y principios que heredamos de la Revolución de 1910. Por eso, por sobre todo otro interés, profesamos un acendrado nacionalismo y un respeto irrenunciable hacia la soberanía nacional. Creemos en la libertad y la democracia como principios rectores de las relaciones humanas y sociales, y os regimos por una permanente cocción de equidad y justicia social.

 

Como campesinos, nuestro valor supremo es la tierra y sostenemos una relación de propiedad y dominio solidario sobre la misma, que excluye los excesos, el aparcamiento, la explotación del hombre y la depredación de la naturaleza.

 

Creemos que la riqueza surge del trabajo del hombre sobre la tierra, y que esa relación general del capital, no como fruto principal sino como excedente y como plusvalía arrebatados al trabajador. La riqueza principal del trabajo campesino se expresa en la satisfacción alimentaría de la sociedad y en la reproducción de los campesinos y sus sistemas productivos.

 

Reconocemos el valor dinamizador del capital como herramienta del proceso productivo, pero no creemos justo ni vamos a permitir que el capital privado dirija nuestros destinos y nos desplace del campo. Queremos que sea el capital social en manos del estado el que fluya en apoyo del esfuerzo campesino, hasta que nuestro sector logre formar su propio capi tal y desarrolle su propia capacidad de financiamiento.

 

Por eso, como lo ordena la Ley suprema de la República, exigimos un estado promotor, responsable del bienestar y la seguridad de los más débiles y los más pobres, y regulador de las relaciones mercantiles y el desarrollo económico y social, no como dádiva graciosa, caridad o populismo, sino como justa compensación por nuestro aporte a las necesidades alimentarías de la nación, y a la permanente inequidad de los términos del intercambio entre la ciudad y el campo.

 

Por eso profesamos una firme convicción solidaria y sustentamos un modelo de empresas asociativas autogestionarias, fundado en la propiedad social de los ejidos y comunidades, y la pequeña y mediana propiedad.

 

Reivindicamos el carácter integral del desarrollo y la preeminencia de los componentes sociales del mismo, y nos proponemos desarrollar la sociedad rural como un sistema de vida donde el ser humano sea el centro, donde importen todos y cada uno de los componentes de la actividad humana y donde, en un país amenazado por la desertización, sea fundamental asegurar la sustentabilidad de las actividades económicas de propios y extraños respecto al hábitat y a los recursos naturales.

 

Aspiramos a lograr en el campo un sistema alternativo y solidario de vida, fundado en las propias tradiciones y valores de los campesinos mexicanos y en las 56 culturas que son las raíces y el sólido cimiento de nuestra identidad nacional.

 

Planeamos y realizamos nuestro activismo político en el marco de un estricto respeto a las instituciones y a las leyes que muchas generaciones de mexicanos crearon para hacer del nuestro un país justo, seguro, solidario. Por eso reafirmamos nuestra convicción democrática y no concebimos la gobernabilidad civilizada al margen de las organizaciones y las instituciones representativas de las bases populares.

 

Nos pronunciamos firmemente por la democracia y la pluralidad, y en defensa de la diversidad étnica y cultural que es la mayor riqueza del pueblo mexicano. Hacemos nuestra la causa indígena y la sumimos como nuestra primera responsabilidad ante la historia y ante el futuro de la nación.

 

A partir de estos principios, valores, compromisos, concebimos y nos guiamos por un modelo propio de desarrollo que, en primer lugar, procura poner a los campesinos a salvo de la explotación, de la pobreza y de las necesidades extremas. Un modelo de desarrollo que asegura a los hombres y mujeres del campo mexicano las mismas oportunidades, beneficios, derechos y obligaciones de que disfrutan los demás mexicanos; que quieren convertir en justas y equitativas las relaciones de intercambio entre la ciudad y el campo; que busca la fortaleza económica de  los campesinos, pero que no descuida los componentes sociales que hacen del campo un estilo de vida, un sistema de valores y una forma propia de ver, comprender y manejar la realidad. En suma, un modelo de desarrollo sustentado en una concepción integral de la vida y la cultura campesinas, un  marco de permanente respeto y preservación de hábitat y los recursos naturales.

 

Valoramos altamente el pasado como fuente irremplazable de nuestra identidad, nuestra historia, nuestra cosmovisión y nuestros valores, pero al mismo tiempo nos proyectamos decididamente hacia la modernidad y aspiramos a apropiarnos de las nuevas creaciones del ingenio humano que sean congruentes y compatibles con nuestra identidad y nuestras tradiciones.

 

Queremos desarrollo con historia; modernidad sin alineaciones; universalidad con nacionalismo; globalización con patria fuerte, independiente, digna y soberana.

 

 Visión

El eje ideológico de nuestra organización es una visión nueva e innovadora del campo y la nación. En esa visión no concebimos al universo campesino como una realidad diferente, exótica o aislada del ser nacional y del resto de la humanidad.

 

            Por el contrario, vemos al campo como el núcleo palpitante y generador de la identidad y la vitalidad de la nación; como una parte inseparable del todo nacional, pero sometida por los procesos históricos a una relación de dependencia y subordinación respecto a los sectores que siempre tuvieron en sus manos el poder político y económico.

 

            En eso procesos, vemos a los campesinos en una relación de intercambio permanentemente injusta y desequilibrada con los sectores no campesinos de la economía. Una relación fundada en la estructura de la precios agrarios: siempre reducidos y por debajo de los costos, cuando se trata de la producción campesina; siempre elevados y exageradamente rentables, cuando se trata de lo que los campesinos necesitamos para producir, para reproducirnos o simplemente para sobrevivir en los límites mismos de la indigencia y la miseria.

 

            La verdad es que jamás el campo estuvo aislado. La economía siempre nos vinculo a la otra parte de la sociedad nacional, pero en términos injustos e inequitativos en los que los campesinos siempre fuimos la parte confiable, segura, barata y aparentemente inagotable de los elementos primarios –alimentos, materias primas y brazos- que sirvieron para construir la prosperidad y la riqueza de otros, particularmente de los sectores industriales y de servicios.

 

            Por eso los cenecistas queremos profundizar y modernizar la relación histórica, pero cambiando sus términos, equilibrando los intercambios, cimentándola en la equidad y la justicia.

 

            Creemos firmemente que el destino de los campesinos es inseparable del destino nacional. Por eso estuvimos siempre en la vanguardia de las grandes batallas por la independencia nacional, la libertad y la justicia social.

 

            El campo con el que soñamos y que siempre fue el objetivo último de los grandes caudillos y dirigentes históricos de nuestra clase es un campo próspero y moderno, con los mismos servicios, oportunidades y estándares de la vida del medio urbano, pero sin ninguno de los desajustes sociales que hoy caracterizan a ese medio.

 

            Aspiramos a una sociedad de trabajadores solidarios, regida por principios de justicia, equidad y nacionalismo.

 

            Queremos preservar los valores y las cualidades éticas y sociales que hacen de la vida campesina una vida más humana, más genuina, más sobria y con mayor consistencia moral que la que se vive en las ciudades de hoy.

 

            Queremos un México donde lo campesino, dotado de lo mejor y más selecto que se pueda obtener de la modernidad y de la integración planetaria, sea una alternativa de vida más saludable, menos tensa y más amable con el hombre, con la naturaleza y con el entorno ecológico.

 

            Aspiramos a una sociedad campesina altamente productiva, capaz de asegurar la autosuficiencia alimentaría de los mexicanos y capaz también de competir en los mercados internacionales exportando alimentos y materias primas. Pero queremos mucho más para le campo mexicano. Creemos que los campesinos no pueden ser excluidos de los avances de la humanidad en otros campos de la creatividad y la producción, especialmente de aquellos donde se desarrolla a plenitud las llamadas tecnologías de punta.

 

            Queremos un campo sin los grandes desequilibrios ni los abismos sociales que hoy lo degradan, sin pobreza y sin las insultantes riquezas que resultan de la humillación y la explotación de los trabajadores del campo.

 

            Nuestro proyecto persigue la construcción de una sociedad campesina involucrada en todas las actividades productivas, más allá de los estrechos linderos del surco y el establo. Una sociedad de plena ocupación, altamente capacitada, firmemente vinculada al mercado, capaz de acumular excedentes, de capitalizarse y de generar en el campo oportunidades de empleo mediante inversiones en todas las actividades productivas que interesen a ese mercado, sin limite alguno. Queremos generar e impulsar empresas de todo tipo en el campo, con la sola condición de que sean los propios campesinos los dueños y beneficiarios principales de esas empresas.

 

 

 
 
Rayón N.134, Esq. con Oaxaca, Col. Centro, CP 83000 Tels. (662) 217 21 17, 212 12 65                Un producto HechoenSonora Network